martes, 30 de septiembre de 2014

Egoísmo

Si hubiese que resumir en una frase el credo del hombre moderno sería ésta: creo en el egoísmo, creo que el egoísmo me hará feliz. La ideología, es decir, la idolatría actual es un verdadero monumento al egoísmo. La forma elemental de egoísmo es el no abrirse a la verdad. De tal manera que la existencia humana se funda sobre dos principios antagónicos. Bien el principio, yo creo en el egoísmo. En este caso se puede ser bueno por accidente, porque a uno le gusta un caso concreto de bondad. Bien el principio, yo creo que he de ser justo. En este caso, se puede ser malo por fragilidad moral. En la actualidad a los niños se les forma a partir del primer principio, cuando deberían ser formados sobre el segundo. Cualquier argumento moral, por racional que sea chocará siempre contra el primer principio, creo en el egoísmo, creo en el derecho a ser feliz. Así, por ejemplo, una persona puede pensar, no quiero matar un niño, pero esa afirmación se derrumba cuando se enfrenta al principio, creo en el derecho a ser feliz, creo en el egoísmo. Este credo socava y corrompe todo el edificio moral.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Poder

La tentación del poder es divinizarse. Pero el hombre no puede vender su alma al poder. El poder sigue estando en manos de Dios que es el que juzga y da la salvación y la condenación.

Relativismo

En realidad, nadie hay relativista, nadie confunde una piedra con un percebe. Pero hay cuestiones, como Dios, la moral, etc. en las que nos interesa la relatividad.