viernes, 2 de enero de 2015
Placeres
¿Acaso son malos los bienes de esta tierra? De ninguna manera. El peligro de los bienes de la tierra, el placer, las riquezas, las amistades, etc. no son ellos mismos sino la fascinación que provocan en nosotros. El peligro consiste en que nuestro corazón acabe considerándolos los bienes definitivos, los bienes últimos, de tal manera que hagamos consistir la vida en su deleite.Respecto de ellos conviene siempre mantener una distancia escéptica, incluso sarcástica.
Cruz
Algunos preguntan, ¿por qué la Iglesia habla de la Cruz? Porque no hay otro camino para ir al Cielo. Si dejase de hablar de la Cruz extraviaría a sus fieles.
Temor de Dios
La tragedia que amenaza a esta generación muelle y vanidosa no es que obren mal sino que cuando lleguen al final no se convertirán pensando que no pasa nada, que Dios los acogerá sin conversión. Han perdido el santo temor de Dios.
Infierno
Si no existiese el infierno Dios sería un dios cruel porque eso significaría que no se toma en serio la libertad. El infierno es la medida negativa de la seriedad de nuestra libertad. Si el infierno no existe la libertad no es seria. Pero si la libertad no es seria, ¿por qué hay sufrimiento? El sufrimiento es una pena, consecuencia del mal uso de la libertad. De hecho, los sufrimientos son una especie de señales de advertencia de un castigo total. Si Dios permite los sufrimientos tiene que haber infierno.
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